jueves, octubre 19, 2006

sueños de un alma joven

Una mañana de jueves la profesora que me hace historia en el liceo pidio un ensayo sobre una pelicula que vimos, la pelicula se llamaba la "noche de los lapices" y trataba sobre la dictadura del 76 en argentina y las torturas que recibieron jovenes anclados en movimientos o partidos politicos opositores al regimen. Como no estaba muy bien que digamos, hice algo parecido a una historia u opinion poetisada, estaba bajoneao.
Aqui va lo que escribi:

La noche de los lápices y los hechos que la conllevan no representan una realidad lejana a la que podría ocurrir en nuestro país, o en algún otro de nuestra esfera terrestre. Sin duda cada intento de cambio de manera social y sistemática en nuestra forma diaria de vivir no es muy bien aceptada por nuestros ajenos, la vida y las personas necesitan cambios para mejorar el quehacer diario, no solo los que tienen mas pueden optar a los beneficios de la sociedad, y esta dentro de nuestros derechos reclamarlos.

Es lo que Claudio de Acha, Horacio Húngaro, María Clara Ciocchini, Claudia Falcone, Pablo Díaz, Francisco López, Daniel A. Racero quisieron hacer. No pensemos en tildar como un acto subversivo el decir, “debería haber un boleto estudiantil, debería ser un derecho y quitarnos ese derecho es un atentado a la dignidad de las personas que tienen mucho menos y necesitan muchos mas que otros”, es lo que pensaron nuestros compañeros en relación a los hechos que les acontecieron.

Los jóvenes estamos llamados a derribar los muros que impone el pasado para hermosear nuestra historia con nuevos y mejores ideales, con ideales que llenen el futuro de cambios y un presente que se haga mejor para todos.

Como juventud somos generaciones nuevas de nuestra población, de nuestro pais y de nuestro mundo. Nacemos y crecemos viendo inconscientemente la realidad de los hechos, de los sucesos que bañan el día a día de nuestras vidas. Vemos a los 7 años en el piso del living de nuestra casa y con juguetes en nuestras manos que tampoco entienden nada por nosotros, como se derrocan gobiernos y se imponen dictaduras, como los pobres cada día son mas pobres, como en África cada día hay mas hambre, como las empresas se hacen mas y mas ricas a costillas de sus trabajadores, como son demacradas familias por guerras estúpidas que nos destruyen a nosotros mismos, a nuestras mujeres y niños, y un sin fin de “comos” que podrían llenar este papel y multiplicarse, porque nuestro mundo es injusto y necesita cambios, porque crecemos y luego entendemos y cuando entendemos queremos cambiar.

Luego tomo conciencia, luego siento el madurar de mi cuerpo, pero mas de mi mente; mi sicología, mi modo de pensar y de ver las cosas. Vi cada día mi vida como un vaso al que lo tenían bajo una llave de cocina goteando, cada gota era la euforia y el humo que contamina nuestro mundo con actos insensatos y que maltratan nuestra dignidad e integridad como personas. El vaso cada día, cada semana, cada mes y año se iba llenando mas y cada vez tomaba una pizca de conciencia de lo que pasaba porque cada gota significaba un cuestionamiento cada vez mas frecuente en mi persona, y cada cuestionamiento algunas vez se encontró con una respuesta.

Es por esto que los jóvenes tenemos un rol protagónico en esta sociedad, sin duda y obviamente es así.

La juventud que no embiste, es un peso muerto para el progreso del pueblo. Tenemos una visión privilegiada al ser jóvenes en esta vida, porque empezamos un nuevo rumbo ya maduramente y al integrarnos a esta etapa podemos ver las deficiencias, dificultades y contras, por esto es un deber, en forma de ayudar a dicho progreso, el intentar cambiar las cosas, el luchar.

Quien si no los jóvenes nos hemos visto ahora involucrados protagónicamente en los cambios de nuestra educación, quien si no son los jóvenes son los que pueden cambiar las cosas para bien.

Los jóvenes hemos derrumbado gigantes, y nuestros sueños derribarían montañas, es la respuesta para cerciorase que como adolescentes concientes e instruidos en los temas que nos afectan podemos lograr notables avances sociales, porque dedicarse a mejorar este mundo y esta faja de tierra no es solo tarea de adultos, porque para cambiar se necesitan soñadores, y para eso están los jóvenes.