
Decidí irme lejos, lejos de todo,
lejos de todo aquello que me absorbe
que me devora al tragar aire entre risas.
Decidí terminar el suplicio,
el auto encarcelamiento y cambiar de brisas.
Nunca llore a mares, pero ahora quiero hacerlo.
Pero también deseo ver mas allá,
mas allá de lo que este paisaje me depara,
no quiero quedarme inútilmente pisando hojas de otoño
quiero buscar y conocer,
sentir en mi espalda las alas.
Así siento recorrer los continentes,
con el viento en la cara,
la brisa en los pómulos y
las sensaciones abdominales molestando.
Vivir, recoger y que falten las palabras...
Para tantas palabras.
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